Etiqueta: vida

¿Ya hiciste tu limpieza Mental hoy?

20 Dic 19
Rashuah
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Todos los días, te levantas y realizas tu rutina de limpieza personal. Te cepillas los dientes, te lavas la cara, las manos, te bañas, te peinas el cabello, te vistes, te cuidas. También te ocupas de tus cosas, barres la casa, quitas la suciedad, lavas los baños, limpias los vidrios, la ropa y tiras a la basura lo que ya no estés utilizando.
Lo que no sirve, lo que es residuo, lo metes en una bolsa y los sacas de tu casa.

Esto también sueles hacerlo con las cosas de tu trabajo. Papeles… fuera, organizas la computadora y el resto de tus cosas. Estás constantemente ordenando, limpiando y tirando, así lo nuevo puede venir, y todo es más hermoso, visible, agradable, ordenado y fácil de ver.

Hacemos estas limpiezas diarias con nuestro cuerpo, nuestra casa y nuestras cosas, pero ¿Con qué asiduidad lo hacemos con la basura que habita en nuestra mente?

No tenemos ni idea de cómo los pensamientos recurrentes sobre cosas que no nos gustan, cosas que desaprobamos de nosotros, miedo que sentimos, limitaciones, los sentimientos de culpa, el dolor, la frustración, la tristeza, la ira, la incomprensión, la angustia, la ansiedad, la venganza, la envidia, los celos, la necesidad de protección, de ser reconocido, comprendido, etc. nos afectan constantemente y se acumulan como basura dentro de nuestra cabeza sin darnos cuenta.

Finalmente, estos pensamientos terminan siendo como viejos amigos nuestros, antiguos vecinos que vemos y oímos todos los días. Y debido a que los vemos y escuchamos siempre, empezamos a pensar que esto es normal. Es normal tener basura mental, es normal sufrir, es normal tener dolor, es normal no ser feliz y todo lo que está en mi cabeza más allá de lo normal y también de mi realidad y mi historia “es lo que hay”. Y así, dejamos que estos residuos se vayan acumulando, como se acumula el polvo en los vidrios, la grasa en la cocina, y la basura en el cesto. Si no se limpian, es imposible vivir, ¡pero vivimos y convivimos con nuestra basura mental diciendo que es normal!

¿En serio?

¿Cómo puedo creer en algo que ni siquiera sé si es mío o si se trata de información que he recibido de alguien? ¿Cómo puedo creer que esto es lo que realmente existe, si veo que hay gente que consigue las cosas, que es feliz y afortunada? ¿Por qué estas personas no tienen un mundo igual al mio que es gris, feo y sin gracia?

El pensamiento tiene una fuerza vibratoria tal que es capaz de modificar nuestro ADN, y tanto es así, que esa suciedad de la que hablábamos, y aquel miedo, terminan por materializarse. Ya sea en forma de evento, ya sea en forma de una enfermedad.

Y todo esto no es un castigo, sino una forma de entender que hay una ley de causa y efecto. Si no limpias tu casa, atraes cucarachas y hormigas. Si no limpias tus dientes, tendrás caries, si no lavas tu ropa, vas a tener polillas o ácaros. Si no se limpias tu computadora, tendrás virus o se terminará trabando. La suciedad olvidada o descuidada se acumula y termina por atraer plagas, virus, enfermedades. Asimismo, la suciedad acumulada en nuestros pensamientos, son frecuencias vibratorias que interfieren en todo nuestro campo magnético.

Vibraciones densas que atraen estrés, enfermedades, generan confusión y situaciones incómodas,  miedo, ansiedad, y tristeza, son síntomas comunes. Somos como imanes. Atraemos las cosas por afinidades vibratorias.

Es el momento de conocerse y empezar a decir no a la basura mental, llego la hora de hacer limpiezas diarias, comprender la naturaleza de nuestros pensamientos y cómo podemos ser capaces de cambiarlos.

El autoconocimiento es la respuesta. La meditación es la respuesta, el cambio de vibración es la respuesta.

Sólo conociéndote a vos mismo podés cambiar la naturaleza de tus pensamientos y por lo tanto la vibración de tu campo magnético. Y así, con una mejor comprensión de la ley de causa y efecto, vas a poder modificar o aprender a lidiar con las consecuencias de nuestras elecciones.

Meditar es elegir más salud, más alegría, y más cosas buenas en nuestra vida!

Con cariño

Heloisa.

¿Sentimos lo que pensamos?

10 Dic 19
Rashuah
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Existe una diferencia entre emoción y sentimiento.

Sentimiento es aquello que percibimos, antes de cualquier pensamiento. Y emoción, es aquello que pensamos que sentimos inmediatamente después.

Para definirlo mejor; podemos sentir frio, calor, el sabor de las cosas, dolor físico, etc. o sea, todo lo que estamos viviendo en el momento y puede ser interpretado por nuestros sentidos. A eso lo llamamos sensaciones. Pero existen también los sentimientos que son paz, amor, tranquilidad, respeto, estar y ser que existen dentro de nosotros y que pueden manifestarse cuando tenemos armonía y sincronía entre nuestro pensar y sentir.

Las emociones son derivadas del pensamiento, por ejemplo, puedo pensar y sentir tristeza o alegría porque algo se acabó. Y en verdad, lo que estoy haciendo, es “traer” un recuerdo del pasado y compararlo con mi presente, y dependiendo de cómo interpreto la situación actual (la interpretación es un proceso del pensamiento) voy a evaluarla como buena o mala. O puedo simplemente “traer a la memoria” (pensar) un acontecimiento a mi presente, y despertar en mi una emoción.

Porque en definitiva,  la emoción es derivada del pensamiento, del pensamiento sobre algo en particular. De ahí las diversas emociones; pasión, euforia, alegría, tristeza, angustia, depresión, etc. todas son emociones cargadas de información, que dependiendo de cómo las interpretemos se manifiestan como buenas o malas, y nos alteran más, o menos.

Muchas veces ocurre que sentimos, es decir, asumimos que estamos manifestando amor, por ejemplo, cuando en realidad estamos recuperando cierta información sobre lo que es ese sentimiento y por consiguiente, entendemos que estamos expresando una emoción.

Además de ser una sensación que tenemos antes de pensar, el sentimiento es también una vibración de frecuencia, donde nuestros hemisferios cerebrales están en sincronía. O sea, está todo afinado, existe armonía y nos sentimos bien.

La emoción hace que nuestros hemisferios cerebrales vibren en diferentes frecuencias, causando incomodidad, conflicto y desarmonía, consecuentemente; sufrimiento y  dolor. Nuestro inconsciente y nuestro consciente no se entienden.

La primera consecuencia de la desarmonía de los hemisferios cerebrales es el estrés, que camuflado, pasa desapercibido. Pero si continuamos persistiendo con este tipo de pensamientos que nos traen emociones alteradas, vamos de a poco desequilibrando nuestro organismo y acabamos afectando nuestro sistema inmunológico y con eso, enfermando.

Para poder equilibrar la frecuencia de nuestros hemisferios cerebrales, precisamos conocernos. Precisamos saber qué informaciones están almacenadas en nuestro inconsciente.  La meditación y el autoconocimiento son la clave para encontrar esa armonía.

Heloisa Aragão

Qué es la intolerancia

04 Jul 19
Rashuah
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La intolerancia es una actitud mental caracterizada por la falta de habilidad o voluntad en reconocer y respetar las diferentes creencias y opiniones.

Cuando somos intolerantes con las diferencias que tenemos con los demás no estamos respetando el principio de las tres R; El Respeto por sí mismo, el Respeto por el otro, y la Responsabilidad en nuestras acciones.

Voy a explicarme mejor, cuando no tolero lo que el otro dice, hace, piensa, cree, opina, discute, escribe, debate, viste, etc. estoy partiendo del supuesto que yo estoy en lo cierto y que el otro está equivocado. Como si yo fuese el dueño de la verdad, y que por esto, tengo el derecho de decir lo que está permitido y lo que no, faltándole el respeto a la otra persona, pues no entiendo el conjunto de ideas que establecen su creencia.

Juzgo al otro por informaciones que desconozco, por ignorancia, por miedo, por considerar que existe una perfección, un orden donde este otro no encaja. Me siento con el derecho de decir lo que pienso, como lo pienso y muchas veces hasta de actuar, imprudentemente, para defender este pensar. Como para justificar mi derecho de decir que el otro está equivocado.

Faltar el respeto  es no entender lo sagrado que tiene cada uno. Cada uno de nosotros tiene un espacio sagrado donde somos totalmente intolerantes cuando alguien invade este espacio. O que tire la primera piedra el que no pierde la cabeza cuando alguien se mete con un pariente, un animal que amamos, o algo que creemos valioso.

Responsabilidad por las acciones; cuando digo al otro lo que pienso, pues creo que estoy en lo cierto y el otro equivocado, tengo que entender que estoy en una avenida de doble circulación, o sea, con derecho a réplica. De alguna forma lo que le digo al otro faltándole el respeto volverá a nuestro mundo como un búmeran. Es la ley de causa y efecto, aquello que plantamos, lo iremos a recoger.

No puedo simplemente pensar que puedo decirle cualquier cosa a alguien por el derecho de poder decir, sin observar si estoy o no, faltándole el respeto a alguien. Tenemos que observar también la ley de acción y reacción, donde para cada acción (fuerza) hay una reacción (fuerza) igual y contraria. O sea, si falto el respeto, seré tratado de la misma forma.

Entonces nos queda solo la última R, el respeto por uno mismo. Cada vez que apuntamos con el dedo al otro para marcarle un error, lo estamos juzgando y en verdad, estamos apuntando otros tres dedos en nuestra propia dirección. ¿Qué es lo que nos incomoda tanto del otro al punto de llamarnos la atención y volvernos intolerantes ¿Por qué me quedo tanto tiempo criticando al otro en vez de mirar mis propias angustias y errores? ¿Por qué quiero creer que existe un modelo de perfección, si sé que yo mismo no soy perfecto?

Porque es más común mirar para afuera que mirar para adentro. Si nos quedáramos queriendo arreglar el mundo desde el punto de vista de quien tiene razón, seríamos críticos sin acción, sin experiencia, por lo tanto, no transformaríamos nada, dejaríamos el mundo más caótico e intolerante de lo que ya está.

Si en vez de eso, miráramos para dentro, comenzaríamos a conocernos, entenderíamos que no nomos perfectos, que cometemos errores, que no es todo negro o todo blanco, que sentimos miedo de lo que no conocemos, miedo de decir que no entendemos. Sólo entonces, podremos cambiar, y aceptar.

Y cuando nos respetamos mutuamente y nos perdonamos, nos aceptamos con nuestras diferencias. Eso no quiere decir que estemos de acuerdo con el otro, o que sostengamos su pensamiento. Simplemente quiere decir que entenderemos que esa persona, tal vez, no tenga a su alcance la posibilidad de sostener las 3 R, y como un día fuimos así, sabremos entender lo que es, y buscaremos otras formas de comunicación.

Necesito conocer como soy y aceptarme como soy. Y sólo después ir al encuentro del otro.

Eso no significa que estemos de acuerdo con la falta de respeto, la violencia y las injusticias que existen en el mundo. Respetar, en estos casos, significa también actuar estratégicamente cuando la intolerancia del otro es tan grande que perjudica a los demás. Actuar estratégicamente es saber manejar al tigre del espacio sagrado del otro antes de que nos ataque. Pues conocemos su fuerza, y sabemos de lo que es capaz. Somos capaces de entender su naturaleza violenta.

Ya decía Gandhi, “debes convertirte en el cambio que deseas ver en el mundo”. Si quiero cambiar la violencia, tengo que reconocer la mía. No existe nada fuera que no esté dentro. Entonces el cambio comienza conmigo, donde me conozco y hago las paces con el mundo.

Con cariño

Heloisa Aragão

Subiendo escalones

02 Mar 17
Rashuah
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Imagínese que usted está llevando una mochila muy pesada, tan pesada que le arquea la espalda. Ahora visualice una escalera muy, muy alta, llena de escalones y en el piso de arriba, a donde llega su punto de vista, está aquello que más le interesa obtener o conquistar. El primer impulso es subir la escalera lo más rápido posible para alcanzar su meta cuanto antes, sin evaluar las condiciones del lugar o la respiración. Pero entonces se acuerda de la mochila pesada que lleva en la espalda, empieza a sopesar los pros y los contras de la tarea por delante y gradualmente va invalidando su sueño, convenciéndose de que no es tan importante para usted y termina desistiendo de subir la escalera, de lograr sus metas, de perseguir lo que más quiere, de darse cuenta de lo que realmente quiere.

Ahora imagine que usted está llevando esta misma mochila muy pesada, pero en lugar de mirar hacia arriba, usted decide mirar para adelante. Frente a usted hay sólo un peldaño. Lo sube y siente que la mochila es más pesada de lo que había notado. Entonces revuelve la mochila, en busca de algo que puede caer, largar, dejar ir. Y descubre que un buen artículo para deshacerse es la pereza, la coloca en el primer peldaño. Mira hacia adelante y ve otro escalón, lo sube y decide deshacerse de algún elemento más de su mochila para alivianarla aún más, y se elimina de información acerca de cómo subir escaleras, un libro pesado, que en realidad no tiene ningún uso, ya que su atención se centra ahora en escalones y no en escaleras.

A medida que sube los peldaños se va deshaciendo de los artículos que le arqueaban la espalda y le hacían pesada la mochila; información pasada sobre cómo hacer correctamente las cosas, las expectativas de futuro, formas de cómo obtener diferentes cosas, creencias de que no puede y creencias de que hay una manera correcta de hacer las cosas, la mochila se pone cada vez más liviana. En cada nivel alcanzado, usted se vuelve más firme y confiado.

escalera Y a medida que va subiendo va sustituyendo el peso que le cargaba la espalda por la fuerza que adquiere en su cuerpo,  por la  experiencia real de la utilización de sus propios músculos, por su fuerza de voluntad, su perseverancia, su  respiración, sus cálculos de cómo subir sin cansarse, sin mirar atrás y sin levantar la vista. Sólo y siempre mira hacia  adelante al peldaño que está frente a usted, al paso del ahora.

Y al ver ahora qué es lo que puede descartar y qué es lo que puede incorporar a su mochila sin tener que tomar  cualquier cosa, se dará cuenta de que divide el proceso en fases y que ha alcanzado el nivel del miedo. Los temores de no  tener éxito, de que no es el momento adecuado, de que no puede, de que el aliento no alcance, miedo de ir solo, miedo  de no saber qué hacer después de su llegada. Y así, una cosa lleva a la otra y usted va vaciando cada vez más la mochila,  que estaba muy cargada con toda la información del miedo. Y después de la información del tiempo.

Y usted evalúa que el reloj sólo marca un tiempo continuo, pero que su tiempo de observación y de subir un escalón  más no tiene nada que ver con el tiempo cronológico, y de esa manera se descarta la idea del tiempo y su falta hace la  mochila es muy ligera. Y así, paso a paso, llega a la parte superior de la escalera. Notas curioso que la mochila está vacía,  todos los libros, la información, los miedos, temores, deseos, expectativas, controles, culpas, y muchos otros elementos  fueron dejados a lo largo de la escalera, junto con otros libros, informaciones y creencias de los demás que también subieron y han sido dejadas en el camino.

Llega a la cima y se da cuenta de la cantidad de experiencia que ha acumulado y de cómo le había sido tan difícil deshacerse de cosas muy pesadas, que parecían tener algún uso en el futuro, y que conservó por mucho tiempo. Pero ahora se das cuenta de que no tenían ninguna validez. Se da cuenta de que llegó a la cima por su propia voluntad y que cada paso fue dado con voluntad y conciencia, y que la sabiduría que ha adquirido vale más que todos los libros y la información que dejó en el camino. Que ahora cuenta con un conocimiento sólido, firme, desarrollado por usted mismo. Incorporado en su alma, como un grado de evolución.

Usted entiende cómo una ilusión pesa, desvía, engaña, cansa, desmotiva, embriaga, desalienta, corrompe el verdadero deseo de escalar y crecer. Y al llegar a la meta nota que los que le han ganado a la escalera en realidad se han superado a sí mismos, dejando atrás todo lo que era inútil, y que por otra parte, nunca fue parte de ellos y por eso pesaban tanto.

Que no servían para el encuentro consigo mismo, para el encuentro con lo más esencial de su forma de ser, su esencia, su manifestación más profunda, una voluntad que precede a la subida de la escalera. Y que usted construyó a su tiempo, a su manera, según su forma de ser, para llegar y conquistar todo lo que ha llegado a conquistar. Felicitaciones. Usted lo hizo.

Con cariño

Heloisa Aragão

 

El camino de la salud

22 Feb 17
Rashuah
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El camino de la salud primero pasa a través del cerebro

Existe una conexión mente-cuerpo que va mucho más allá de la percepción racional, que pasa por la mente inconsciente y, por lo tanto, llega al cuerpo sin que lo sepamos. Un estado ideal de salud es resultado de un perfecto equilibrio entre los aspectos físico, energético, emocional y mental.

Durante muchos años la profesora Vera Calvet, arquitecta, artista plástica, terapeuta e instructora de meditación estudió el comportamiento del cerebro y desenvolvió un método creando técnicas diferenciadas de meditación para que cualquier persona pueda tomar consciencia de las razones por las que desenvolvemos ciertas dolencias, sean ellas hereditarias o no. Estudios recientes muestran quela mente es extremadamente flexible y puede ser reconfigurada, reformulada, basta con que sepamos cómo.

Al tomar conocimiento de los problemas, a través de la meditación orientada hacia el autoconocimiento, es posible modificar un patrón de comportamiento físico, modificando así un estado de dolencia por un estado de salud plena.

El ser humano es un sistema complejo que tiene poca percepción de sí mismo. La meditación no se limita a reducir los síntomas somáticos del pensamiento, sino que propone ir más allá, en busca de lo que desea cada ser humano en particular. Posibilita el entendimiento de la máquina llamada cerebro y sus consecuentes desdoblamientos, a través de las observaciones de la mente en estado alterado,  centrándose en los aspectos que no comprendemos o de los cuales no tenemos consciencia. Permite que nuestro lado racional charle con nuestro lado holístico.

Al entender lo que son los paradigmas, como formateamos nuestro cerebro a lo largo de la vida y cómo cada uno de nosotros se adapta a la sociedad, es posible deconstruir creencias y comportamientos condicionados, cambiando la forma de pensar y en consecuencia, los parámetros de cada uno.

A partir del autoconocimiento es posible alterar la química cerebral y así modificar el estado físico del individuo. Cuando una persona entiende de qué forma procesa sus pensamientos y percibe la relación entre causa y efecto, es capaz de visualizar sus autolimitaciones.

Y así puede potenciar sus cualidades y redireccionar su foco de atención para obtener un estilo de vida mejor y transformar eventos en el aprendizaje. Al tener dominio y percepción de sus pensamientos, el hombre es capaz de crear nuevos caminos neuronales y reprogramar su mente.

La idea es simple; disolver los conflictos internos, liberarnos de bloqueos y distracciones y direccionar la mente y el cuerpo para el enfoque deseado. El sentido de control es adquirido justamente cuando la persona finalmente se da cuenta de lo mucho que reacciona con el mundo en lugar de actuar en este mundo y ser capaz de modificarlo, cambiando el curso de los acontecimientos y el estado de la salud. Al librarse de los apegos y reconocer su propia verdad, el ser humano se siente libre para ser lo que de hecho es, y estar en armonía de cuerpo mente y alma

Heloisa Aragão
Maestra de Meditación Ráshuah

Dolencias

28 Jul 15
Rashuah
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Es normal sentirnos tensos cuando percibimos que (en apariencia) no podemos tener ningún poder para controlar situaciones externas, todavía más, cuando esas situaciones involucran la salud, sea la nuestra o la de alguien próximo.

El ser humano tiene el hábito de ser controlador o al menos intentar controlar todo a su alrededor. La falta de salud tiende a ser una de esas situaciones que nos muestra claramente que no tenemos el poder de control que nos gustaría. Y esta constatación puede dejarnos sin consuelo, por la impotencia.

Pero es en estos momentos cuando podemos percibir que nuestro poder estará, exactamente, en entender que debemos parar con el intento de controlarlo todo.

 Puede parecer extraño lo que acabo de decir, porque parece que deberíamos parar de intentar mejorar nuestra salud, que deberíamos desistir de luchar. ¡Pero no es eso! Lo que estaríamos haciendo, es desistir de usar las armas erradas para enfrentar el problema para usar las armas correctas.

Observa que siempre que intentas controlar algo que sigue una dirección indeseable nos chocamos contra la vida.

Al intentar luchar a los golpes, estaremos parados mentalmente como si tuviéramos un muro delante de nosotros al que necesitamos derrumbar. El simple pensamiento de tener que golpear, de pelear o defendernos de una dolencia, por ejemplo, exige que haya un pensamiento contrario de que el oponente es muy fuerte y que su ataque es poderosísimo. Al pensar en la lucha, aumentamos el poder del adversario, atribuyéndole una fuerza enorme.

Tal vez, en vez de usar una bazuca para destruir el muro imaginario, podríamos cambiar el arma y usar el arma de la “verdadera percepción”. Si eligiéramos la herramienta de poder mirar de manera más amplia, veríamos que no existe tal muro que derribar. Si podemos cambiar nuestro foco de atención, nuestro mirar amoroso podrá decirnos que existe siempre algo para aprender en cada momento y que la dolencia también debe ser usada como aprendizaje. Podemos, a través de ella, descubrir algo sobre nosotros mismos que sin ella no hubiéramos visto.

Todos conocemos historias de personas que pasaron por momentos difíciles de falta de salud y que salieron transformadas positivamente. Algunos percibieron en sí mismos o en las personas a su alrededor, fuerzas, amor o poderes inimaginables anteriormente y otras empezaron a mirar la vida de una manera diferente, más positiva.

No quiero decir con esto que debemos conformarnos con la falta de salud y decretar un estado de entrega, al contrario, pues eso sería convencernos de que el enemigo es más fuerte y que nos ha vencido. Lo que quiero decir es que podemos vencerlo más fácilmente si no le damos a él  más poder del que tiene y si usamos su presencia para conocer un poco más acerca de nosotros y sobre la vida.

Si la dolencia es falta de energía y de vida, podemos oponernos  a ella buscando más energía y más vida.

Existe siempre la posibilidad de elegir y la responsabilidad en cada momento que vivimos. Todo puede enseñarnos algo, al entender el mensaje de las situaciones que vivimos podemos evolucionar. Existe un motivo para vivenciar la falta de salud. Ese motivo, sea cual fuera, siempre trae consigo un aprendizaje, una nueva postura frente a la vida.

Al adolecer por cuenta de un comportamiento negativo, sea por estar descuidando nuestro cuerpo, estresando nuestra mente o adoptando un comportamiento peligroso para nuestra integridad física, podemos tomar los medicamentos recetados por nuestro médico, hacer los tratamientos e incluso hasta curarnos. Pero, en caso que no haya ninguna transformación positiva en nuestro comportamiento, en caso que no haya ningún aprendizaje con la dolencia, probablemente vamos a repetirla o hasta agravarla, irremediablemente.

Las dolencias que normalmente son agravadas, algunas veces provocadas por el estrés emocional, son causadas por la exposición a la vibración de pensamientos negativos por un largo periodo, como puede ser por ejemplo, la ansiedad.

Todo se inicia con un pensamiento. Y nuestro cuerpo puede ser condicionado a reaccionar a este pensamiento. Pensamientos positivos, condicionamiento físico positivo. Pensamientos negativos, condicionamiento físico negativo.

En nuestro curso de Meditación Ráshuah hablamos largamente sobre este tema. Y dividimos el cuerpo en cuadrantes (los cuadrantes Ráshuah) para entender  mejor la relación que existe entre nuestro cuerpo y cada pensamiento y sentimiento.

El cuerpo nos avisa a través de diversas señales como estamos comportándonos emocionalmente. Vamos a aprender a usar mejor nuestra mente y nuestros pensamientos. ¡La salud agradecida!

 

Bendita sea tu vida y tu cuerpo.

Con mucho cariño,

Vera Calvet

 

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Mensaje

¿Quién controla tu vida? ¿Vos o tus emociones?

27 May 15
Rashuah
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Si no estás tomando tus elecciones siendo consciente, podés estar siendo rehén de tus emociones.

Las emociones tóxicas, como el miedo, la culpa, la crítica y otras pueden influir muchísimo en tu toma de decisiones diaria y también en la forma en que reaccionas frente al mundo a tu alrededor.

Formamos parte de un todo que nos impulsa y nos influye incesantemente, y en caso que no tengamos un mínimo de autoconocimiento, nuestro estado emocional fluctuará sin control, haciendo que tomemos decisiones desencontradas, impulsivas y hasta muchas veces negativas.

Sin consciencia sobre el poder negativo o positivo que algunos mensajes pueden ejercer en nuestra vida, perdemos el poder de decisión y hasta el poder de razonar de manera libre!

Al estar inconscientes y desatentos a nosotros mismos, podemos actuar impulsivamente, sin pensar, llevados por las emociones, y siendo influidos fácilmente por otros y por situaciones adversas.

Y eso puede resultar bastante desastroso, porque en definitiva, no seremos nosotros quienes elijamos como es y como será nuestra vida.

 

Si te interesa el tema y querés trabajarlo en tu vida personal, este viernes daremos una charla gratuita sobre las emociones tóxicas. Más información e inscripciones a través de contacto@rashuah.com.ar o bien al 156 793 7492

 

FLYER FIN MAYO

La espiritualidad de los nuevos tiempos

03 Abr 15
Rashuah
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No hace mucho tiempo, el único concepto que se tenía en cuanto a la espiritualidad era la religión. La espiritualidad estaba ligada exclusivamente a la práctica religiosa, sea cual fuese.

El número de religiones y vertientes fueron aumentando con el pasar del tiempo, permitiendo que cada uno pudiese elegir libremente que filosofía encaja mejor dentro de sus expectativas y sentimientos.

Hasta que comenzó a surgir lo que se llamó “El hombre de la Nueva Era”

Ese hombre estaba vinculado a lo místico, porque a pesar de no estar ligado necesariamente a una religión, traía en sí, la necesidad de ciertos rituales, tal vez por herencia de una antigua formación religiosa en su infancia.

El hombre de la Nueva Era surgió del movimiento de los años 60/70, se guiaba por la astrología, vivía la libertad de la Era de Acuario, pregonaba la libertad filosófica, se vestía con ropas indias, encendía inciensos, creía en hadas y practicaba yoga.

Este hombre no conseguía contentarse con las explicaciones y dogmas religiosos. Por lo tanto sus divinidades pasaron a llamarse: Naturaleza y energías.

Su filosofía era la paz, el respeto por la naturaleza y el amor a todo y a todos.

Pero, ese hombre percibió, que a pesar de haber conseguido algo muy positivo, no podría sustentarlo en la sociedad occidental, al igual que sus prácticas, sus creencias y las vestimentas de sus tribus, entonces empezó a cambiar, otra vez.

 

Cambio su forma de vestir y uso ropas occidentales y entró en la correría de la vida cotidiana. La razón, las actitudes y los pensamientos puramente racionales y prácticos ocuparon su día completamente, pero allá, en el fondo de su mente, de vez en cuando oía una música que cantaba Aquarius, Aquarius……….

Este hombre ya no podría volver a ligarse a ningún dogma religioso y tampoco se sentía a gusto con sus ropa hindú. La naturaleza continuó siendo su ícono, a pesar de que la dejaba sólo para los fines de semana. Pero él ya no creía en hadas nni en duendes, dudaba de la bondad de las personas y así, su identidad espiritual quedó suspendida y golpeada.

 

Pero este hombre no estaba completo! Él se sentía presionado por la vida corriente y vacía que llevaba al  mismo tiempo, y cada tanto se preguntaba: ¨¿Pero la vida, es solo esto?”

La angustia crecía y la imposibilidad de creer aumentaba, entonces su voz interior gritó: “¡Necesito que me muestren algo en lo que yo pueda creer y que sea sustentable!”

Su soledad fue aumentando hasta un punto insostenible, hasta que comenzó a oír a algunas personas decir:

 

“No pretendas entregar tu poder y responsabilidad a algo externo”

“Conócete a ti mismo y sustenta tu propia energía y tu propia vida!”

“No busques afuera, algo que solamente podrás encontrar en tu interior!”

“Encuentra y produce  la paz y el amor en tu interior, para sólo después poder extenderla a tu mundo!”

“Aprende a leer y a entender las lecciones de cada situación en tu vida, es fundamental para tu crecimiento!”

“Lo que estuviera manifestándose en tu vida es el reflejo de lo que se manifestando en tu interior!”

“La vida es ruin, entonces cámbiate a ti mismo! “

 

Y ese nuevo hombre comenzó a vislumbrar una nueva espiritualidad.

Comenzó a entender que no puede dejar nada ligado a lo externo, y que la responsabilidad de sustentar su vida en armonía, sólo depende de él!

Comenzó a ver a otras personas, como a sí mismo, luchando e intentando vencer sus propias angustias a través del autoconocimiento. Se dispuso a aprender con cada relación, a hacer auto-reflexiones cada vez más responsables y a mirar la vida con más respeto y amor.

El nuevo hombre conoce la ley de causa y efecto y percibe que todo tiene un motivo, y que de cada vivencia se puede aprender y crecer en su vida. Así pasó a vivir con más intensidad, con mayor conciencia de sus palabras, sentimientos y acciones, pues percibió que no es una isla solitaria y que cada pensamiento suyo se reflejará en emociones y actitudes positivas o negativas.

 

El nuevo hombre dejó de culpar por sus infortunios a lo externo y comenzó a trabajar en su mundo interior, para que su mundo cotidiano se tradujera en armonía.

 

Fue un largo viaje hasta la Nueva Espiritualidad y ese viaje apenas comenzó!

Tenemos mucho por descubrir todavía con respeto a nosotros y con respeto al mundo mágico en que vivimos!

Pero estamos en el camino!

 

Con mucho cariño,

 

Vera Calvet

 

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