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La espiritualidad de los nuevos tiempos

03 Abr 15
Rashuah
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No hace mucho tiempo, el único concepto que se tenía en cuanto a la espiritualidad era la religión. La espiritualidad estaba ligada exclusivamente a la práctica religiosa, sea cual fuese.

El número de religiones y vertientes fueron aumentando con el pasar del tiempo, permitiendo que cada uno pudiese elegir libremente que filosofía encaja mejor dentro de sus expectativas y sentimientos.

Hasta que comenzó a surgir lo que se llamó “El hombre de la Nueva Era”

Ese hombre estaba vinculado a lo místico, porque a pesar de no estar ligado necesariamente a una religión, traía en sí, la necesidad de ciertos rituales, tal vez por herencia de una antigua formación religiosa en su infancia.

El hombre de la Nueva Era surgió del movimiento de los años 60/70, se guiaba por la astrología, vivía la libertad de la Era de Acuario, pregonaba la libertad filosófica, se vestía con ropas indias, encendía inciensos, creía en hadas y practicaba yoga.

Este hombre no conseguía contentarse con las explicaciones y dogmas religiosos. Por lo tanto sus divinidades pasaron a llamarse: Naturaleza y energías.

Su filosofía era la paz, el respeto por la naturaleza y el amor a todo y a todos.

Pero, ese hombre percibió, que a pesar de haber conseguido algo muy positivo, no podría sustentarlo en la sociedad occidental, al igual que sus prácticas, sus creencias y las vestimentas de sus tribus, entonces empezó a cambiar, otra vez.

 

Cambio su forma de vestir y uso ropas occidentales y entró en la correría de la vida cotidiana. La razón, las actitudes y los pensamientos puramente racionales y prácticos ocuparon su día completamente, pero allá, en el fondo de su mente, de vez en cuando oía una música que cantaba Aquarius, Aquarius……….

Este hombre ya no podría volver a ligarse a ningún dogma religioso y tampoco se sentía a gusto con sus ropa hindú. La naturaleza continuó siendo su ícono, a pesar de que la dejaba sólo para los fines de semana. Pero él ya no creía en hadas nni en duendes, dudaba de la bondad de las personas y así, su identidad espiritual quedó suspendida y golpeada.

 

Pero este hombre no estaba completo! Él se sentía presionado por la vida corriente y vacía que llevaba al  mismo tiempo, y cada tanto se preguntaba: ¨¿Pero la vida, es solo esto?”

La angustia crecía y la imposibilidad de creer aumentaba, entonces su voz interior gritó: “¡Necesito que me muestren algo en lo que yo pueda creer y que sea sustentable!”

Su soledad fue aumentando hasta un punto insostenible, hasta que comenzó a oír a algunas personas decir:

 

“No pretendas entregar tu poder y responsabilidad a algo externo”

“Conócete a ti mismo y sustenta tu propia energía y tu propia vida!”

“No busques afuera, algo que solamente podrás encontrar en tu interior!”

“Encuentra y produce  la paz y el amor en tu interior, para sólo después poder extenderla a tu mundo!”

“Aprende a leer y a entender las lecciones de cada situación en tu vida, es fundamental para tu crecimiento!”

“Lo que estuviera manifestándose en tu vida es el reflejo de lo que se manifestando en tu interior!”

“La vida es ruin, entonces cámbiate a ti mismo! “

 

Y ese nuevo hombre comenzó a vislumbrar una nueva espiritualidad.

Comenzó a entender que no puede dejar nada ligado a lo externo, y que la responsabilidad de sustentar su vida en armonía, sólo depende de él!

Comenzó a ver a otras personas, como a sí mismo, luchando e intentando vencer sus propias angustias a través del autoconocimiento. Se dispuso a aprender con cada relación, a hacer auto-reflexiones cada vez más responsables y a mirar la vida con más respeto y amor.

El nuevo hombre conoce la ley de causa y efecto y percibe que todo tiene un motivo, y que de cada vivencia se puede aprender y crecer en su vida. Así pasó a vivir con más intensidad, con mayor conciencia de sus palabras, sentimientos y acciones, pues percibió que no es una isla solitaria y que cada pensamiento suyo se reflejará en emociones y actitudes positivas o negativas.

 

El nuevo hombre dejó de culpar por sus infortunios a lo externo y comenzó a trabajar en su mundo interior, para que su mundo cotidiano se tradujera en armonía.

 

Fue un largo viaje hasta la Nueva Espiritualidad y ese viaje apenas comenzó!

Tenemos mucho por descubrir todavía con respeto a nosotros y con respeto al mundo mágico en que vivimos!

Pero estamos en el camino!

 

Con mucho cariño,

 

Vera Calvet

 

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